“En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.”
— Gálatas 5:22-23 (NVI)
Corrie Ten Boom dijo una vez: “Jesús no prometió cambiar las circunstancias que nos rodean. Prometió una gran paz y un gozo puro para aquellos que aprenden a creer que Dios realmente controla todas las cosas.”
Estas palabras fueron pronunciadas por una mujer cuya familia entera murió en un campo de concentración, y que casi perdió su propia vida. ¿Cómo pudo decir algo así después de lo que experimentó? Fue una decisión que tomó. Una decisión que tuvo que tomar una y otra vez. Una decisión que nosotros también debemos de tomar. No se trata de fingir una sonrisa o ponernos una máscara, sino de elegir luchar por tener gozo, incluso en medio del dolor.
Algunos principios para recordar cuando estamos luchando por tener gozo:
1. Las pruebas y el dolor nos dan la oportunidad de hacer crecer nuestra fe.
Santiago 1:2-3 dice:
“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.” Así como los levantadores de pesas desarrollan sus músculos con entrenamiento de resistencia, nuestros músculos espirituales se fortalecen cuando atravesamos pruebas. Cuanto más enfocamos nuestra mirada en Jesús durante los momentos difíciles, más fuerte se vuelve nuestra fe.
2. Es con Su fuerza, no con la nuestra.
Filipenses 4:13 dice:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
El dolor no es algo que simplemente decidimos soportar por voluntad propia. No se trata solo de “pensar positivo”; se trata de conectarnos al poder de Dios.
Lo hacemos al elegir leer y creer Su Palabra, al hablar con Él en oración, expresándole lo que pensamos y sentimos. También lo hacemos al conectarnos con otros creyentes que pueden acompañarnos con fe y aliento.
(Ver Gálatas 6:2)
3. Trae honra y gloria a Dios.
Génesis 37 cuenta la historia de José, quien fue vendido como esclavo por sus hermanos, acusado falsamente por la esposa de su amo y encarcelado injustamente. ¡Cuánto dolor debió sentir! Sin embargo, José eligió mantenerse fiel a Dios y recibió la fuerza para resistir. Finalmente fue liberado de la prisión y se convirtió en el instrumento que salvó a su familia y a los egipcios de la muerte. Dios usó el dolor de José para mostrar Su poder y Su gloria.
Dios puede —y quiere— hacer crecer nuestra fe, darnos Su fuerza y manifestar Su gloria a través de nuestras vidas mientras luchamos por mantener el gozo.
Profundizando Más:
1. Lee Génesis 37. Identifica algunas formas en como José mantuvo su fe y luchó por el gozo en medio de sus circunstancias.
2. ¿Qué dolor estás enfrentando en este momento que te está costando encontrar gozo?
3. ¿Cuál de los tres principios necesitas aplicar más durante este tiempo de dificultad?





