¿Por qué estás tan abatida, alma mía? ¿Por qué estás angustiada? En Dios pondré mi esperanza y lo seguiré alabando. ¡Él es mi salvación y mi Dios! – Salmo 42:11 NVI
Las temporadas de dificultad prolongada pueden dejarnos desgastados, haciendo que los malos hábitos y las adicciones resulten más atractivos. ¿Cómo podemos guiarnos a nosotros mismos cuando nuestra carne y el mundo nos tientan a confiar en ellos en lugar de en Dios? Aquí tienes 4 pasos (S.T.E.P., por sus siglas en inglés) que fortalecen nuestra mentalidad y nos libran de hábitos dañinos en las distintas etapas de la vida.
1. Busca descanso en Jesús
Jesús dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” (Mateo 11:28 NVI). Al atravesar diferentes temporadas en la vida, necesitamos encontrar descanso en Jesús de manera constante. Como creyentes, lo hacemos al pasar tiempo en Su Palabra cada día, al poner nuestras cargas en Sus manos en oración a lo largo del día (1 Pedro 5:7), y al meditar en Sus promesas regularmente. No importa qué tormentas lleguen en cada temporada, siempre podemos encontrar un puerto seguro al descansar en Jesús.
2. Habla con otros
El apóstol Pablo escribe: “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo” (Gálatas 6:2 NVI). Dios nunca tuvo la intención de que cargáramos solos con todas las dificultades de la vida. Él quiere que compartamos nuestras cargas con Él y con personas piadosas a nuestro alrededor. Busca apoyo en tu familia y amigos de confianza. Conéctate con una iglesia local, únete a un grupo pequeño o a un estudio bíblico. Y si estás atravesando una temporada más complicada, considera reunirte con un pastor de tu iglesia o con un consejero cristiano en tu área para recibir orientación adicional.
3. Espera buenos resultados
Ver televisión sin parar, comer en exceso, abusar del alcohol o incluso de las drogas, no nos descalifica del amor de Dios. Tal vez estás dudando o incluso te has alejado de Jesús. Aunque a Dios le duele nuestro extravío, Él siempre nos recibe y nos ama. ¡Siempre! Él guarda nuestras lágrimas en Su odre (Salmo 56:8), es lleno de compasión (Lamentaciones 3:22), y está dispuesto a perdonar (Salmo 86:5). Aun en medio de nuestro desorden, Su gracia es más grande que nuestro pecado (Romanos 5:20). Algo que me ayuda a mantener una buena perspectiva y esperar buenos resultados es recordar que la lucha es un regalo, porque “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman” (Romanos 8:28 NVI).
4. Prioriza el cuidado personal
Eres una persona digna de ser cuidada. No puedes estar en tu mejor versión si siempre estás exhausto. Es importante apartar tiempo cada día para comer de manera saludable, tomar suficiente agua, ejercitarte y descansar. Disfruta de tus pasatiempos, pero recupera el enfoque eliminando la comida chatarra, controlando tu consumo de medios, y ordenando tu espacio personal para que, como dice Hebreos 12:1, podamos amar mejor a Dios y a los demás (Mateo 22:37-40).
Profundiza
De los cuatro pasos mencionados arriba, ¿en cuál necesitas enfocarte más en este momento? ¿Qué acción concreta puedes tomar esta semana para ponerlo en práctica?
Oración
Padre, gracias por ser mi fuente de esperanza eterna. Puedo vencer en las distintas etapas de la vida cuando me recuerdo a mí mismo la verdad vivificante de quién eres. Ayúdame a ver las luchas como un regalo para formarme, de modo que Tú puedas obrar a través de mí. Gracias por haberme creado con un propósito y para un propósito. En el nombre de Jesús, amén.



