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Matthew 6:33

Read: Matthew 6:33 (NLT)

Wednesday, April 15, 2026 by Air1 Pastores

Sé un Dador Alegre

Espanol

Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. Lucas 6:38 (NVI) 

 

Muchas de las personas que aparecen en la Biblia trabajaban arduamente cuidando ganado, sembrando y cultivando la tierra, y luego cosechando lo que habían sembrado. El concepto de poner una semilla en la tierra, regarla, esperar a que crezca y finalmente recoger su fruto era esencial para la supervivencia. De hecho, muchas de las enseñanzas de Jesús estaban relacionadas con la agricultura. El versículo de hoy no es la excepción. Implica mucho más que una simple sugerencia financiera; ¡es un estilo de vida! 

Estamos llamados a ser generosos. En 2 Corintios 9:7 leemos: «Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría». Ser generosos no significa solo dar, sino dar con gozo y con propósito. Damos con alegría porque nuestros corazones están llenos del amor de Jesús, quien nos lo ha dado todo. Y 1 Juan 3:17 nos recuerda: «Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad y no se compadece de él, ¿cómo puede habitar en él el amor de Dios?» 

A lo largo del Nuevo Testamento encontramos un principio fundamental para vivir nuestra fe. Algunos lo llaman la “ley del campo”, otros la “reciprocidad” o la “regla de oro”. La ley del campo dice: «No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra». Gálatas 6:7 (NVI) 

Como vemos en el versículo de hoy, la ley de la reciprocidad nos dice: «Den, y se les dará…» Lucas 6:38 (NVI) 

Y finalmente, la regla de oro nos enseña: «Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes». Mateo 7:12 (NVI) 

Todos los cristianos somos llamados por Dios a ser personas generosas, bondadosas y pacíficas, que invierten de buena gana en el Reino de Dios. Ya sea que demos dinero, tiempo, servicio, talentos, oración o ayudemos a suplir una necesidad concreta, la misma regla se mantiene: sin inversión, no hay retorno. 

Mateo 6:19–21 nos recuerda: «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». 

No sé tú, pero yo quiero cultivar un corazón generoso. Asegurémonos de invertir en lo que realmente importa, para que el fruto de nuestra inversión haga crecer el Reino de Dios.

 

Profundiza 

  1. ¿De qué manera el dar hace crecer nuestra fe? 

  2. ¿Cómo puedes ser generoso con lo que Dios te ha dado esta semana?