“Otras cayeron entre las rocas. Comenzaron a crecer, pero la planta pronto se marchitó y murió por falta de humedad". Lucas 8:6 (NTV)
Cuando estaba en la escuela primaria, mi maestra hizo un experimento científico con nuestra clase. Tomamos dos plantas y las colocamos junto a la ventana de nuestro salón de clases. Una planta la regamos, la otra planta no. Después de unos días, descubrimos que la planta que recibía sol y agua estaba bien. Sin embargo, la planta que recibía sol pero no agua se estaba muriendo. No nos tomó mucho tiempo aprender esta verdad: todas las plantas necesitan agua.
Al igual que las plantas necesitan sol, tierra y agua para crecer, nosotros, como cristianos, necesitamos ciertos nutrientes y enriquecimientos para crecer espiritualmente. Necesitamos tener comunión con otros creyentes, pasar tiempo en la Palabra de Dios y mantenernos conectados con Dios a través de la oración para mantener la tierra de nuestros corazones arraigada en Su verdad.
En Lucas 8:13 Jesús dice: “Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, creen por un tiempo y luego se apartan cuando enfrentan la tentación".
Un obstáculo para el crecimiento espiritual es el compromiso superficial. Si quieres crecer en tu relación con Dios, debes comprometerte genuinamente a crecer. No basta con querer crecer, hay que actuar para crecer.
Para cultivar raíces profundas como las que Jesús estaba hablando, debes dedicar tiempo a leer la Biblia y poner en práctica las Escrituras. Con el tiempo, esto le dará a tu alma los nutrientes que necesita para desarrollar una fe fuerte. Y eventualmente, lo que está arraigado bajo tierra florecerá en algo hermoso.
PROFUNDIZANDO:
¿Qué te impide comprometerte más profundamente con Cristo?
¿Qué puedes hacer esta semana para regar tu suelo espiritual?
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