¿Cómo te sientes cuando escuchas la palabra diferente?
¿Te hace sentir interesante, único, irrepetible? ¿O te hace sentir como alguien que no encaja, solo y olvidado? Ser diferente puede ser difícil, sin importar la etapa de la vida en la que te encuentres. Nick Vujicic sabe más sobre ser diferente que la mayoría de las personas. En su cortometraje de White Chair Film, Nick nos da un vistazo a su vida como un hombre sin extremidades.
En el cortometraje, Nick dice: "Sabía que no tenía brazos ni piernas, pero no pensé que fuera algo tan importante hasta que el mundo me dijo que era un extraterrestre, que era feo, que no era suficientemente bueno."
Eso me llega directo al corazón.
Todos tenemos cosas que nos hacen diferentes y únicos, y no las vemos de manera negativa hasta que alguien las señala como tales.
Es una lástima, porque con el tiempo he aprendido que lo que nos hace diferentes es, con frecuencia, precisamente lo que Dios quiere usar en nuestras vidas. Porque Dios no comete errores. Él no olvidó darle brazos y piernas a Nick Vujicic; su diseño fue intencional. Dios tiene un gran propósito al haber creado a Nick de la manera en que lo hizo, pero el mundo quiere distorsionar el diseño perfecto de Dios.
Por ejemplo, Nick fue objeto de burlas y lo hicieron sentir sin valor. Sentía que no tenía un propósito en la tierra. Sentía que era un error y que no tenía futuro. Lo que lo hacía diferente lo marginaba. Oró y oró pidiendo un milagro hasta que un día decidió ser él mismo un milagro. Eligió salir al mundo y dar esperanza a los que tenían el corazón destrozado. No te contaré todo lo que sucedió (¡aquí no hay spoilers!), pero sí puedo decir que Nick le permitió a Dios usarlo a él y a lo que lo hace diferente para tener un impacto positivo en el mundo.
Entonces, ¿qué te hace diferente a ti? ¿Es algún rasgo físico, como en el caso de Nick? Tal vez es el lugar donde creciste o el hecho de haber sido criado por un solo padre. Quizás tienes menos dinero que tus amigos, o quizás tienes más. Si aún no lo sabes con claridad, aunque probablemente sí lo sabes, tómate el tiempo para pensar en lo que te hace diferente y luego reflexiona sobre cómo puedes usar esas diferencias para mejorar el mundo que te rodea. Ve a servir de voluntario con niños que están creciendo en el mismo ambiente en que tú creciste: anímalos y muéstrales que tienen esperanza y un futuro. Dona tu tiempo o tus recursos para ayudar a personas que puedan estar pasando por situaciones más difíciles que las tuyas.
Abraza tus diferencias, siéntete orgulloso de ellas y observa el efecto que eso produce en quienes te rodean. Porque eres una herramienta poderosa en las manos de Dios, pero tienes que estar dispuesto a ser usado.




