Párence en los caminos y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.» – Jeremías 6:16 NVI
Cuando enseñaba clases de Biblia a estudiantes de preparatoria en una escuela privada, siempre surgía una pregunta, especialmente de los jóvenes de los últimos años que se encontraban en el umbral de la adultez.
«¿Cómo sé qué universidad elegir?» «¿Debería siquiera ir a la universidad?» Y casi siempre, debajo de esas preguntas había otra no expresada, envuelta en temor: «¿Y si elijo el camino equivocado?»
En realidad, no solo estaban preguntando sobre campus universitarios o carreras. Estaban haciendo la misma pregunta que todo corazón termina haciendo: «¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? ¿Y cómo tomo una decisión que lo honre?»
Todos nos encontramos en esas encrucijadas. Un camino parece seguro. Otro parece incierto. Uno parece práctico. Otro agita el alma. Y en algún lugar entre el miedo al fracaso y la esperanza de tener un propósito, buscamos una señal que diga: «Por aquí.»
¿Las buenas noticias? Dios no está escondiendo su voluntad como un mapa del tesoro enterrado bajo acertijos. Él es un Padre amoroso. Los padres guían a sus hijos. No se queda a distancia con los brazos cruzados, esperando que fallemos. Camina a nuestro lado, habla a través de su Palabra y dirige nuestro camino a lo largo de la vida.
Comienza con la Oración
Una decisión piadosa siempre comienza con la oración.
La oración tiene la capacidad de calmar la tormenta interior. Frena la prisa. Desenreda el miedo de la fe. En la oración, dejamos de escuchar todas las voces que compiten y comenzamos a escuchar la voz de Dios.
La Biblia nos recuerda: «Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas» (Proverbios 3:5-6 NVI).
Jesús modeló esto de manera hermosa. Antes de elegir a sus discípulos, antes de ir a la cruz, antes de los momentos importantes de su ministerio, oraba. Si el Hijo de Dios buscaba la dirección del Padre, ¿cuánto más deberíamos hacerlo nosotros?
La oración no siempre cambia las circunstancias de inmediato, pero cambia el corazón de quien ora.
Que la Escritura Sea Tu Brújula
Dios nunca guía a su pueblo en contra de su Palabra. Los sentimientos pueden cambiar. Las opiniones pueden variar. La cultura oscila de un lado a otro como un péndulo. Pero la Escritura permanece firme. Es la brújula constante para los viajeros inciertos.
El salmista escribió: «Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero» (Salmos 119:105 NVI). Nótese que el versículo no dice que Dios ilumina todo el camino de una vez. Nos da una lámpara, suficiente luz para el siguiente paso fiel.
La Palabra de Dios nos protege de decisiones envueltas en tentación pero disfrazadas de oportunidad. Algunas puertas deben permanecer cerradas sin importar cuán atractivas parezcan. Cuanto más llenemos nuestros corazones con la Escritura, con mayor claridad reconoceremos la dirección de Dios. Una voz familiar es más fácil de seguir.
Escucha al Espíritu Santo
Dios nunca tuvo la intención de que los creyentes navegaran la vida solos. Nos dio el Espíritu Santo: el Espíritu que es nuestro Consejero, nuestro Consolador y nuestra Guía. Jesús dijo: «Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad» (Juan 16:13 NVI).
A veces el Espíritu Santo nos impulsa con paz. Otras veces nos detiene con santa cautela. Puede haber momentos en que algo parezca perfecto sobre el papel, pero en lo más profundo del interior haya inquietud. Presta atención a eso. El Espíritu habla con suavidad y no a gritos.
El Espíritu de Dios y la Palabra de Dios siempre están de acuerdo. Nuestras impresiones internas deben ser evaluadas a la luz de la Escritura.
Busca Consejo Sabio
Dios frecuentemente habla a través de pastores, mentores, padres y amigos cristianos de confianza. El consejo sabio actúa como barandales en una peligrosa carretera de montaña. Nos impide desviarnos hacia el daño.
La Biblia dice: «Donde no hay buen consejo, el pueblo cae; el éxito depende de los muchos consejeros» (Proverbios 11:14 NVI). Por supuesto, no toda opinión merece el mismo peso. Busca consejo de personas que amen profundamente a Dios, conozcan fielmente la Escritura y se preocupen más por la voluntad de Dios que por tu aprobación. A veces Dios confirma su dirección a través de la sabiduría consistente de creyentes maduros.
Sigue la Paz de Dios
Uno de los regalos de Dios en la toma de decisiones es su paz.
Esta paz no siempre elimina las dificultades. No garantiza un camino fácil. Pero incluso en temporadas de incertidumbre, Dios puede colocar una tranquila seguridad en el alma. Pablo escribió: «Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones» (Colosenses 3:15 NVI). La frase «gobierne en sus corazones» pinta la imagen de un árbitro tomando una decisión. La paz de Dios puede ayudar a señalar si nos estamos moviendo en la dirección correcta.
Algunas decisiones requieren valentía. Algunos actos de obediencia pasan por valles antes de llegar a las cumbres. Pero aun allí, la paz de Dios aquietará los corazones temerosos.
Aprende la Fortaleza de la Espera
Pocas cosas ponen a prueba la fe como la espera. Queremos respuestas ahora. Puertas abiertas ahora. Dirección clara ahora. Pero Dios frecuentemente actúa con lentitud porque hace más que ordenar circunstancias. Está formando el carácter.
La Biblia nos asegura: «Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán» (Isaías 40:31 NVI).
La espera no es tiempo perdido. Es confianza extendida a lo largo de días, semanas y a veces años. Una decisión apresurada puede crear cicatrices que la paciencia habría podido evitar. Dios nunca llega tarde, aunque rara vez llega temprano según nuestros estándares. Él sabe exactamente cuándo abrir la puerta correcta.
Rinde Tu Voluntad a Dios
En el corazón de toda decisión piadosa está la rendición. Muchas personas piden la guía de Dios mientras secretamente esperan que Él esté de acuerdo con los planes que ya han hecho. Pero la fe verdadera desea que se haga su voluntad más que la propia.
Jesús oró con palabras profundas en el Huerto de Getsemaní cuando suplicó: «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42 NVI).
Esa oración cambió la historia. Y sigue cambiando corazones hoy. Dios guía a las personas rendidas. Cuando soltamos nuestro control, descubrimos la paz de ser sostenidos por Él.
Un Pensamiento Final
Tomar decisiones piadosas no se trata de perfección. Se trata de una relación. Se trata de caminar de cerca con Dios a través de la oración, la Escritura, la sabiduría, la paciencia y la rendición. ¿Serán fáciles todas las decisiones? No. ¿Estará todo el camino completamente visible? No siempre.
Pero el creyente puede avanzar con confianza, sabiendo que el Dios que nos llama también nos guía. Él es fiel en cada paso, en cada encrucijada y en cada pregunta sin respuesta.
Y cuando lo buscamos sinceramente, nunca dejará de guiar nuestros pasos.
Una Oración para la Toma de Decisiones
Padre celestial, gracias por amarme lo suficiente como para guiar mis pasos incluso cuando no puedo ver el camino por delante. Enséñame a confiar en tu corazón más que en mi propio entendimiento y a buscar tu sabiduría en cada decisión que tome. Abre las puertas que deseas para mi vida y cierra las que me alejarían de Ti. Dame valentía para obedecer cuando tu dirección es clara y paz para esperar cuando la respuesta tarda en llegar. Sobre todo, Señor, que se haga tu voluntad en mi vida para que todo lo que haga te traiga honra.
Reflexión y Acción: Profundizando
Reflexiona sobre las últimas dos veces que buscaste la voluntad de Dios en decisiones importantes que necesitabas tomar. Escribe los pasos que diste para llegar a una decisión. Escribe cómo resultó esa decisión para ti.
Lee y medita en Proverbios 3:5-7. Al buscar la voluntad de Dios en el proceso de toma de decisiones, escribe las directrices dadas en los versículos 5-6. ¿Cómo influirán estas tres directrices en la toma de decisiones? ¿Cuál es la promesa final de Dios que se encuentra en el versículo 7?




