Esperar es difícil. Todos, en algún momento, enfrentamos una decisión que implica el proceso de esperar. Aunque no siempre es fácil, cuando estamos esperando dirección de parte de Dios, siempre vale la pena. Esperar a que el Señor hable nos ayuda a crecer en la fe y nos recuerda que Dios está al mando. La Palabra nos anima a dejar de lado nuestros propios esfuerzos y soltar el control de una decisión en manos del Señor. Aquí tienes ocho oraciones basadas en el Salmo 62 para ayudarte a esperar en Él.
1.
Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. — Salmo 62:1 NVI
Padre celestial, gracias por darme la victoria en esta situación. Decido aquietar mi mente y mi corazón ansioso en respuesta a Tu Palabra. Elijo escuchar Tu dirección y Tu guía en este asunto. Confío en Tus promesas. Ayúdame a estar tranquilo y descansar en la certeza de que Tú me ayudarás. Tú me darás la victoria en esta circunstancia, en el nombre de Jesús.
2.
Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer! — Salmo 62:2 NVI
Señor, oro para que, al entregarte esta decisión, pueda encontrar estabilidad y seguridad en Tu Palabra. Ayúdame a confiar en la sabiduría que me das y en la fortaleza de Tu presencia ahora. Líbrame de la confusión y el temor mientras espero en Ti. Tú eres la fuente más confiable y fiel de ayuda. Gracias por la seguridad de saber que Tú estás obrando a mi favor, en el nombre de Jesús.
3.
Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza. — Salmo 62:5 NVI
Gracias, Señor, por recordarme que mi esperanza está en Ti. Ayúdame a acallar todo pensamiento que desafíe Tu Palabra. Permaneceré en Tu presencia y la buscaré en todo momento. Que cada parte de mí descanse en la paz y la calma de Tu compañía. Ayúdame a enfocar mis palabras, pensamientos y acciones en la esperanza que tengo en Ti, en el nombre de Jesús.
4.
De Dios viene mi salvación y mi honra; él es mi roca fuerte y mi refugio. — Salmo 62:7 NVI
Padre celestial, ayúdame a recordar que el resultado que deseo vendrá finalmente de Ti. Enséñame a depender más de Tu protección y de Tu Palabra que de mis propias fuerzas. Tú me llevarás a un lugar de victoria y honra. Gracias por enseñarme a refugiarme en Ti y a no temer lo que otros puedan decir o hacer. Ayúdame a confiar en Ti mientras espero, en el nombre de Jesús.
5.
Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él. ¡Dios es nuestro refugio! — Salmo 62:8 NVI
Padre, te pido un corazón que confíe en Ti en toda circunstancia. Entrego mis deseos, mis intenciones y las cargas de mi corazón. Tú ves la dificultad que estoy atravesando ahora. Permitiré que Tu Palabra me guarde y me dé la seguridad que necesito. Te entrego todo el control. Elijo confiar en Tu presencia fiel que me mantiene a salvo. Tú eres mi refugio, Señor, en el nombre de Jesús.
6.
Una quimera es la gente de humilde cuna, y una mentira la gente de alta alcurnia; si se les pusiera juntos en la balanza, pesarían menos que un soplo. — Salmo 62:9 NVI
Señor, guárdame de distraerme con las acciones de aquellos que parecen más poderosos de lo que en realidad son. Reconozco que Tú tienes el control, y no necesito temer. Ayúdame a mantener mi mirada en Ti y a responder a Tus palabras más que a cualquier otra cosa. Enséñame a ser paciente y a confiar en Tu tiempo perfecto en todas las cosas. Guíame a tomar decisiones basadas en lo que Tú dices, en el nombre de Jesús.
7.
Una vez habló Dios, dos veces lo he oído: que de Dios es el poder. — Salmo 62:11 NVI
Padre celestial, escucharé cuando Tú me hables. Ayúdame a encontrar dirección y paz en lo que me has dicho. Tú tienes la fuerza que necesito para atravesar este proceso. Dame confianza en Tu poder y convicción de que vale la pena esperar en Ti. Ayúdame a tener paciencia y a confiar en Ti, en el nombre de Jesús.
8.
Tuyo es, Señor, el amor, y tú recompensas a cada uno según lo que haya hecho. — Salmo 62:12 NVI
Señor, te agradezco por Tu amor inagotable. Tu amor es perfecto, y Tú ves todo lo que sucede en mi vida. Necesito Tu amor para consolarme, guiarme y ayudarme en esta decisión. Ayúdame a obedecer lo que Tú requieres de mí y a alinear mis pensamientos con Tu Palabra. Tú eres justo, y sé que harás que todo obre como debe ser. Gracias por Tu amor, en el nombre de Jesús.





