Todos nos sentimos devastados por las tragedias de los últimos días. Estos acontecimientos nos recuerdan que vivimos en un mundo quebrantado y marcado por el pecado, donde las tragedias son reales. Tragedias que nos dejan preguntándonos: «¿por qué?» Aunque muchas veces nos quedamos sin respuestas claras, sí sabemos quién es la respuesta definitiva en medio de todo este dolor. Podemos —y debemos— acudir a Jesús en oración. Él nos invita a orar y a derramar nuestro corazón delante de Él. Aquí tienes ocho oraciones basadas en la Escritura para ayudarnos a procesar el dolor y a orar para que Jesús envuelva con Sus brazos a quienes están de luto y heridos.
1. DIOS NOS SOSTIENE
«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios es mi roca, en quien me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!» - Salmos 18:2 (NVI)
Dios mío, Tú eres mi roca, y en Ti encuentro protección. Confío en Ti como mi escudo en este tiempo de confusión y dolor. No correré hacia ningún lugar ni a nadie más en busca de seguridad. Señor, te pido que seas roca y fortaleza para las víctimas, amigos y familias afectadas por estas terribles tragedias. Afírmalos con Tu presencia.
2. ÉL HA VENCIDO
«Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo». - Juan 16:33 (NVI)
Señor Jesús, sé que nos advertiste que enfrentaríamos muchas dificultades y dolores en este mundo. Ahora mismo, ese dolor se siente abrumador. Dale Tu paz —esa paz que solo Tú puedes dar— a los socorristas, médicos, enfermeras y autoridades. Protégelos, Señor. Me rindo a Ti, recibo Tu ánimo y descanso en Ti ahora mismo.
3. ÉL NOS CONSUELA
«Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren». - 2 Corintios 1:4 (NVI)
Mi mente está turbada por todo lo que veo a mi alrededor. Necesito el consuelo que solo Tu presencia puede dar. Ayúdame a confiar en Ti y a encontrar descanso en Ti por encima de cualquier otra cosa. Sana el dolor que esto ha causado. Recuerdo Tu bondad, aun cuando todo parece pesado y caótico. Recibo Tu consuelo y oro para que me uses en la vida de otros.
4. NADA NOS SEPARARÁ DE SU AMOR
«¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro o la violencia?» - Romanos 8:35 (NVI)
Padre, me acerco a Ti por fe, confiando en la obra completa de Cristo. A pesar de los desastres, tragedias y duras realidades que enfrentamos, confío en que Tú sigues amándonos. Aun cuando vea estas cosas, seguiré confiando en Ti. Gracias por amarme y por amar a aquellos que aún no te conocen. Usa estos eventos para atraer corazones hacia Ti y que muchos experimenten Tu amor salvador de manera personal.
5. ÉL ES NUESTRO REFUGIO
«Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso no temeremos, aunque la tierra sufra cambios y las montañas se hundan en el fondo del mar». - Salmos 46:1–2 (NVI)
Jesús, me aferro a Ti en los momentos difíciles. Cuando el mundo parece desmoronarse, Tú me mantienes firme. Corro a Ti como mi refugio. Rechazo el temor en medio del desastre, porque Tú has prometido no dejarme ni abandonarme. Que quienes sufren por estas tragedias encuentren refugio únicamente en Ti.
6. SUS PROPÓSITOS SON BUENOS
«El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». - Juan 10:10 (NVI)
Señor Jesús, creo en Tu plan para las personas que amo y también para mí. No te culparé por lo que el enemigo ha robado. Confío en Tu obra en mi vida. Me someto a Tu plan y a Tus propósitos, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Confío en que nos diseñaste para sobrevivir y prosperar. Te pido que quites el poder y la influencia del enemigo sobre las víctimas. Protégelas y guárdalas.
7. SU GRACIA NOS BASTA
«Pero Él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo». - 2 Corintios 12:9 (NVI)
Padre, creo que me has dado fortaleza por medio de Tu gracia. En mi debilidad, invito Tu presencia poderosa para recibir lo que necesito en Ti. Tú eres mi ayuda constante en el momento de necesidad. Me apoyo en Ti y confío en que Tu gracia siempre será suficiente, sin importar lo que esté ocurriendo en el mundo. Que todos puedan sentir Tu amor, gracia y poder cuando nos sentimos tan frágiles y vulnerables.
8. ANHELAMOS ESE DÍA
«Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte ni lamento ni llanto ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir». El que estaba sentado en el trono dijo: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» Apocalipsis 21:4–5 (NVI)
Jesús, este mundo está lleno de muerte, tristeza, llanto y dolor. Confío en que un día Tú eliminarás todo esto por completo. Anhelo el día en que regreses para hacer nuevas todas las cosas. Sé que estas realidades son temporales y que Tú eres fiel a Tu Palabra. Que nuestra fe sea fortalecida al recordar que Tú reinas ahora y por toda la eternidad.



